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La Coctelera

Café Jurfendu

LA CONCIENCIA (NADA CULPABLE) DE THE "CHACHO" CONCEPT

4 Agosto 2005

¿SERÉ YO "EL MONSTRUO DE PIES DE ASFALTO"?

Quienes me conocen saben que soy un urbanita empedernido y sin remedio. Creo que la ciudad es la creación más excelsa y universal de la que podemos jactarnos los seres -más o menos- humanos que pululamos por el planeta -más o menos- azul.

Toda urbe cuenta su propia historia y es el resultado de incontables decisiones -acertadas o erróneas- tomadas por generaciones completas de habitantes.

Sus calles han sido talladas con los pasos de millones de peatones anónimos.

Cada uno de ellos con sus propios problemas, anhelos, tristezas y esperanzas.

Cada uno de ellos parte indisoluble de ese entramado de madera, hormigón, acero, carne y huesos.

Por eso no se puede crear una ciudad desde cero.

Esa noción es la negación misma de la idea de ciudad para mí. Lo siento por Le Corbusier pero estoy seguro de que Óscar Niemayer aprendió perfectamente en Brasilia porqué la construcción de una ciudad a partir de la nada no es más que una falacia trágica.

El mayor problema que tienen las ciudades es a la misma vez su mejor virtud.

Con el paso del tiempo adquieren cierta cualidad orgánica. Se podría incluso sospechar que desarrollan un caracter propio.

Algunas son cercanas y acogedoras, otras altivas y distantes, otras irónicas o cínicas y un largo etc...

Su crecimiento lleva asociado el marchamo de la indiferencia y la supuesta deshumanización en el trato entre vecinos.

Y es aquí donde surge mi aberrante personalidad y se complace enormemente de esta consecuencia.

Sí, llamadme monstruo, individualista, megalómano y lo que se os ocurra. Posiblemente tengáis razón pero yo agradeceré siempre enormemente el día en que -en algún lugar del mundo- la gente dejó de saberlo todo sobre la vida de sus vecinos.

A mis amigos los escojo yo. A mis vecinos NO. Y el caso es que sospecho que los míos son encantadores. Pero no tengo la más mínima intención de averiguar si me equivoco o no.

Los pueblos son para mí esos lugares pintorescos y bucólicos que me parecen estupendos para pasar un fín de semana de "ejercicios espirituales", pero también son el infierno en el que comienzo a levitar y a padecer estigmas si permanezco más de dos semanas.

Lo reconozco , necesito el asfalto, el bullicio, los cines, los teatros, los museos (?), los cafés, el metro... y sobre todo, la posibilidad de hacer cualquier cosa o llegar a cualquier parte sin planearlo y sin tener que depender de un puto coche ni tampoco concentrar toda mi vida "en el exterior" entre las paredes de un maldito centro comercial.

Odio las ciudades suburbanas, donde para comprar el períodico te metes en un atasco. Mi clase de entorno ideal está situado en algún punto intermedio entre el provincianismo insoportable de mi ciudad natal y el intolerable e irrespirable sinvivir de las urbes mastodónticas con más de 15 millones de víctimas. Algo amplio pero habitable...

Pero lo que más aborrezco de algunas adorables villas y poblaciones de escasa población es la dedicación enfermiza de parte de sus miembros al deporte -tan español él- del "qué dirán".

Que había mucha gente igual de harta que yo (de este incesante chorro de chismes y sobreentendidos que se extiende por nuestros pueblos) es algo que supe desde la primera vez que leí el "Tormento" de Pérez Galdós.

La identificación por mi parte fue inmediata. Vivo en Madrid, pero Madrid no dejaba de ser -por aquel entonces- un pueblucho polvoriento y caluroso y tenía los mismos vicios y cualidades que las poblaciones de las que ahora huyo.

La verdad es que pueden ser maravillosas y sus gentes vivirán más tiempo y más relajados que yo pero... NO GRACIAS

Puede que exista otra solución. En un rinconcito de Colombia, la municipalidad ha decidido hacernos la vida más fácil a los asfaltadicictos y ha tomado medidas enérgicas frente al cáncer al que me he referido.

Cansado de rumores, falsas imputaciones y calumnias, que en ocasiones causaron la muerte de los protagonistas del "cotilleo", el alcalde de esta localidad colombiana ha optado por expedir un decreto en el que se castiga con cárcel y una multa a los chismosos.

Margoth Morales, secretaria del Gobierno de Icononzo (a unos 150 km al sur de Bogotá) aseguró que "los habitantes se dedican a hacer comentarios que no tienen razón de ser, que son meros chismes y que llegaron incluso a motivar la muerte de personas"

Según explicó Morales, la norma contempla penas de hasta tres años de prisión y una multa equivalente a 6.000 dólares (5.000 euros) para las personas de ese municipio que reincidan en su actividad de rumorear en voz baja contra sus vecinos.

¡Tres hurras por el alcalde de Icononzo! Al menos ahora, el "deporte" se tendrá que practicar intra muros (pensar que va a desaparecer me parece demasiado optimista).

A ver si cunde el ejemplo...

servido por jurfendu 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

yeyo

yeyo dijo

¡Esas fotos!
Algunas las echaba de menos, así las tendré a mano cuando quiera recordarlas.

Coincido contigo en algunas cosas, en otras no (ya hemos hablado del tema) y no voy a añadir más (tú sabes donde vivo y por qué).

En cuanto a la iniciativa, me parece genial, si señor...yo tampoco mantengo relación con mis vecinos (sin ser el hola y adios) y vivo la mar de bien.

5 Agosto 2005 | 12:31 AM

septiembre

septiembre dijo

Todo tiene sus ventajas, yo adoro la ciudad, y no podría irme de aquí. Como tu dices necesito cines, teatros, bullicio, que no me conozcan... pero a veces necesito escapar e irme a un rinconcito a descansar fuera del stress y de tanta velocidad.
En cuanto a lo del cotilleo supongo que es fruto del aburrimiento.
un abrazo

5 Agosto 2005 | 08:48 AM

Leonardo

Leonardo dijo

Hola, esta bíen interesante tu articulo. Y las fotos super pintorescas, mis felicitaciones..

Desde que entre a este mundo de los Blogs, no habia visto un articulo con tanta citas de autores.. ;)

Y yo comparto esa posicion con relacion a los vecinos, solo un hola y un chao.

No hay cosa que me moleste mas, que te molesten en tu casa para pedirte algo, claro con los vecinos.. Porque es verdad uno no los selecciona y a veces nos tocan unos malos vecinos!

5 Agosto 2005 | 04:30 PM

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