¡TODO UN ÉXITO!

¡Y vaya si cambió! Al principio las mejoras fueron evidentes y la progresión prometedora (si exceptuamos la vestimenta).

Pero entonces algún pajarraco de mal agüero inventó el concepto de "lenguaje políticamente correcto".
La lengua podía ser viperina, afilada, sucia, ofensiva, racista y sexista. En su afán por limpiarla de todos sus vicios, los pedagogos de moda se extralimitaron con el lavavajillas.

En lugar de hacer de ella un instrumento de expresión y comunicación sutil y único, miles de profesionales de la castración lingüística se encerraron en su respectivas torres de marfil para competir en la creación del eufemismo más ampuloso y aberrante.

Recuerdo haberme encontrado cara a cara con la justa indignación de un profesor universitario de Lengua que, sentado en las escaleras de acceso a su clase, intentaba digerir lo que acababa de escuchar en un congreso de eruditos del idioma.
Cuando le pregunté por los motivos de su aflicción me contó -desesperado- que al final del congreso se había aprobado una propuesta para pedir a las autoridades educativas la sustitución en las aulas de un gran número de palabras corrientes y molientes (tan hermosas como concisas) por un conjunto de abigarrados despropósitos.
El mayor disparate era el de sustituir la palabra "enano" -que encontraban profundamente ofensiva- por (redoble de tambores) "proyecto de verticalidad frustrada".

A raiz de aquel encuentro resolví que si alguna vez quería ofender e insultar a un enano le llamaría "proyecto de verticalidad frustrada". Es una expresión tan estúpida como hiriente.
Pero los años no pasan en balde. Ahora ni la verticalidad ni la dulce infancia pueden verse frustradas en modo alguno. Educamos entre pesadas cadenas de algodón rosa a nuestros hijos para que en el futuro se suiciden ante el más mínimo embate de la realidad. No se qué tipo de educación es más monstruosa, si aquella que defendía la brutalidad y la disciplina grotesca del "la letra con sangre entra" o esta que pretende convertir a los críos en "margarina light"
En esta línea, un grupo de profesores británicos ha propuesto eliminar de las evaluaciones el término "suspenso" y sustituirlo por "éxito aplazado". Dicen que así evitarían desmoralizar a los alumnos.

La propuesta está siendo considerada por la Asociación Profesional de Profesores de Reino Unido (PAT). Sus defensores opinan que la palabra "suspenso" puede generar una frustración que podría retrasar el aprendizaje de los estudiantes.
Un portavoz del grupo dijo que con esta medida se evitaría etiquetar a los niños. "Nosotros entendemos que los alumnos no tienen por qué alcanzar el éxito a la primera", argumentó.
Pues bien, por ese mismo motivo se debe poner en contacto a los alumnos con la experiencia del FRACASO.
Parte de las cosas más importantes que he aprendido en mi vida han surgido de algunos torpes intentos primerizos a la hora de conseguir mis objetivos. El fracaso en cada empeño prematuro me hizo reconsiderar mis estrategias y así también me dí cuenta de que la mayoría de las equivocaciones "no son para tanto".
Mi vida entera es más llevadera gracias a que he experimentado esos fracasos. Los suficientes como para aprender sin desmoralizarme.
¿Adónde podría llegar una generación de personas que sólo ha conocido el éxito (aplazado o no)?

Los que sobrevivieran a nuestra increible ineptitud como educadores, serían con toda seguridad una panda de arrogantes hijos de puta, condescendientes y orgullosos.
¿Dirías que un acto terrorista no merece un "suspenso" moral? ¿Es acaso el exterminio sistemático de seres humanos un "éxito aplazado" de la paz mundial?

Estoy convencido de que los miembros de Scotland Yard apoyarán esta iniciativa en el Reino Unido. Así sus hijos sabrán que el comportamiento de la simpática policía británica al asesinar a sangre fría a un inocente en el metro de Londres es sólo un retraso en la consecución de un mundo más humano y cabal en el que todos nos amemos como hermanos (Caín y Abel para ser exactos).

En resumen...
A LAS COSAS HAY QUE LLAMARLAS POR SU NOMBRE.
Sólo hay una cosa que me moleste más que no ser tomado en serio: que me tomen demasiado en serio.
Luz dijo
Perfecto. Completamente de acuerdo. Enhorabuena.
28 Julio 2005 | 12:19 AM