MARTILLAZO CELESTIAL

Esta es la sociedad de la prisa, del ruido, de la velocidad, del impacto, de la acción constante, de la espontaneidad irreflexiva, de la inmediatez, del aquí y el ahora...

La prensa prepara portadas cada vez menos sensacionales y más sensacionalistas. Los titulares cuentan más por su forma de llamar la atención que por la descripción de las noticias.

La radio es terreno abonado para tertulias en las que domina quien mejores pulmones tenga y quien más burradas sea capaz de soltar en el menor tiempo posible.

La televisión está invadida por "reality shows"; supuestos experimentos sociológicos que garantizan relleno para una programación barata y efectista. Se regodea en su propia mediocridad y hartazgo con impetú escatológico.

El ocio se concentra en monstruosos centros comerciales. Mamotretos de acero y cristal. Monumentos a la evanescencia del consumismo que mantienen su clientela hasta la apertura del siguiente, más grande, más espectacular, más vulgar...

La música sigue ritmos de indolencia machacona, repetitiva y cansina. Embota los sentidos bajo la esclavitud de la corriente.

El cine es como una inmensa caja de espejos vacía. Un cajón de sastre de subgéneros estúpidos que se autoproclaman "de culto". Todo hace referencia a algo anterior, todo está vacio de contenido y lleno de guiños pretendidamente cinéfilos y verdaderamente cinéfagos. Si tuvo éxito antes lo tendrá ahora...

El teatro ya no crea, adapta constantemente y transforma cuaquier historia nimia en un gran musical (sólo en el tamaño) o cualquier gran historia en nimiedad. Las piezas se anuncian en virtud del número de luces, artilugios y efectos especiales que contienen.

La danza busca la ampulosidad en lugar de la fluidez, la vistosidad en lugar de la reflexión, la individualidad en lugar de la armonía.

La comida se hace en serie, rápido y mal. No hay tiempo para convertir un almuerzo en un placer para los sentidos. Hay que volver rápidamente a nuestra carrera hacia ninguna parte.

Ni siquiera el cielo es el lugar sereno y aburrido que nos vendieron de niños y en el que -hace ya mucho- deje de creer...
Hasta anteayer se nos decía que tal o cuál persona había recibido una señal del cielo que marcaba su vocación religiosa de entrega y servicio. Y esa señal era algo tan personal, privado y mínimo que solía pasar desapercibida para el resto del mundo.

Pero hay que ponerse al día. Ahora se incita a los creyentes a volver al mundo de venganzas, ira, castigos, llamaradas de fuego y plagas implacables del antiguo testamento.
Así le ha ocurrido a un hombre-símbolo de nuestros tiempos, José María M., que ha visto la luz a base de martillazos.
El 13 de abril, José María mató a su mujer de 34 años y a sus dos hijos de 6 y 2 años en su domicilio de Elx. La muerte fue causada por los golpes y martillazos que les propinó en la cabeza . Tras los hechos se dio a la fuga y fue detenido tres horas después en una pedanía.
Durante las tres horas en las que permaneció huido, José María M. compró ropa en una tienda donde abandonó las prendas manchadas de sangre y sacó dinero de un cajero. Era evidente su intención de escapar.
Pero esta semana las cosas han cambiado. José María ha mostrado su deseo de ordenarse sacerdote, según manifestó ayer su abogado, José Mariano Trillo, quien indicó que para el supuesto parricida lo sucedido «es una prueba enviada desde el cielo que le ha despertado su vocación».

El abogado resaltó que su defendido, en prisión por la muerte de su esposa y sus hijos a golpes, «quiere hacerse sacerdote» y que está «convencido». En todo caso, sería «un sacerdote de hábito negro» (yo diría más bien que "de negros hábitos") y, aunque reconoció que lo «tiene difícil» actualmente como preso preventivo, no descartó pedir su reclusión en un monasterio para que cumpla la pena en el caso de que sea condenado.
Trillo indicó que en ese caso el detenido debería estar «bajo la custodia del abad del monasterio» y que sería la primera vez que se diese una petición de estas características en España.
El abogado explicó que en EE.UU. «las libertades condicionales las controla un tutor» y que «un médico puede tutelar» casos de drogadicción, por lo que «por qué no va a estar vigilado bajo la tutela de un abad».
Dejando de lado el hecho de que EE.UU. jamás podrá ser un ejemplo en todo lo que concierna al ejercicio de libertades (aunque sean libertades... condicionales) hay varias cosas que llaman poderosamente mi atención:
1. Un médico conoce el mecanismo de adicción de un drogadicto. ¿Debo suponer que un abad se convierte en criminólogo automáticamente desde el día en que se ordena?
2. Que la Iglesia Católica ha sido, durante siglos, refugio de algunos genocidas de renombre (como, por ejemplo, los papas que condenan a sus fieles africanos a morir de sida) y de miles de criminales anónimos (que últimamente están saliendo a la luz más de lo que les gustaría) es indudable. Pero de ahí a transformar los monasterios en prisiones de lujo para todos aquellos que se convierten (a base de propinar la muerte a martillazos a sus semejantes) hay un trecho considerable.
3. Ya puestos, ¿por qué no enviamos a los presos comunes que viven hacinados en nuestras prisiones a repartirse por los monasterios de todo el país? Espacio de sobra habría y puede que la Iglesia encontrara una nueva fuente inagotable de fieles.
Pero todo esto es un sueño imposible, porque todos sabemos que la Iglesia sólo escoge a criminales de alto "standing" y gran reputación para difundir su (vieja) nueva: Dios es amor (y, en ocasiones, un amor algo pederasta y partidista).

Bajo la tutela de Nazinger Z, ahora existe la oportunidad única de regresar a los tiempos del concilio de Trento y ya de paso a los de las señales del cielo en forma de zarzas ardientes, apertura de mares, diluvios universales... y martillazos.
Os dejo orando sobre este punto en particular. Como el tema requiere su tiempo y yo tengo que irme una semanita a predicar por París, no esperéis sermones nuevos hasta mi regreso.
Amén.
Sólo hay una cosa que me moleste más que no ser tomado en serio: que me tomen demasiado en serio.
finchu dijo
Si, todo eso es cierto, pero a veces nacen algunas pocas flores de entre la basura, hay que estar atento.
16 Julio 2005 | 04:10 PM