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La Coctelera

Café Jurfendu

LA CONCIENCIA (NADA CULPABLE) DE THE "CHACHO" CONCEPT

9 Julio 2005

GUITARRE HUMANUM EST

Me veo en la obligación de recordar de nuevo la “navaja de Occam” al ver este estrafalario invento que os presento a continuación. Lo han parido tres alumnos del laboratorio de “Mecatrónica” (horroroso “palabro” que -según los estadounidenses- es idóneo para describir la utilización conjunta de sistemas mecánicos y electrónicos en un único dispositivo) del Instituto de Tecnología de Georgia.

Los alumnos en cuestión bautizan -en honor a un profesor llamado “El Loco J”- a la pesadilla surgida de las sus entrañas como “La máquina guitarrista Loco J”.

Esta gran soplapollez está hecha a partir de partes mecánicas, componentes electrónicos y control por software.

Las partes mecánicas, tal y como se ven en la foto superior, incluyen un módulo de digitación (a la izquierda) y un modulo de pulsación (a la derecha)

Aquí podemos contemplar con detalle el modulo de pulsación

Y aquí podemos ver las púas de teflón que contactan con las cuerdas y los solenoides (cables, rosa y azul) que les proporcionan energía, mediante unas bielas de pulsación articuladas (en la mitad del dispositivo)

La digitación en la guitarra se realiza también por solenoides (parte inferior de la foto) conectados a palancas (parte superior)

Aquí podemos ver de cerca las “yemas de los dedos” que presionan las cuerdas contra el mástil, así como los resortes que las hacen retroceder después de cada nota.

En esta otra foto se observa el banco de solenoides que activa las “yemas” y los muelles, y que sirve para amortiguar los manotazos de los solenoides (sostenidos por dos tuercas enroscadas en una biela)

La pieza de control de la máquina guitarrista es un microcontrolador Motorola HC11. Los puertos de salida B y C del HC11 conectan directamente con la tabla de control que podemos ver en la parte inferior de la imagen (por medio del cable de cinta plana que está a la izquierda de la tabla). La señal de control se envía por medio de pestillos direccionables (columna de chips negros) hasta las mesas de potencia (por los tres cables de cinta plana de la derecha). Cada línea de señal está conectada en paralelo a un LED cuyas luces se encienden cuando se envía la señal (bulbos amarillos, verdes y rojos). Esto ayuda a la depuración.

Aquí podemos ver una de las mesas de potencia para los solenoides de digitación. Los potenciómetros azules permiten ajustar y afinar con precisión la potencia que enviamos a cada solenoide. Los transistores reciben gran cantidad de corriente y, por lo tanto, están conectados a disipadores de calor (barras metálicas en la parte de atrás). La conexión con los solenoides se realiza por medio de un conector de 15 pines (en la parte inferior derecha de la mesa).

La mesa de potencia para los solenoides de pulsación es muy parecida a la de digitación. Una diferencia reside en la conexión a los interruptores, que actuan como paradas en seco para el pulsador (el conector marrón del cual sale un cable, en mitad de la mesa, detrás de los potenciómetros azules).

En esta imagen trasera podemos ver los interruptores (las pequeñas palancas con el extremo superior negro entre las conexiones de los solenoides).

Y aquí podemos contemplar mejor la posición de las mesas de potencia dentro de la caja negra que hay bajo la guitarra.

La señal MIDI que entra en el HC11 se conecta en el conector derecho de la parte superior de la caja. El cable de alimentación se enchufa a la izquierda del cable MIDI y su otro extremo se enchufa a cualquier transformador AC de red. La parrilla de metal de la derecha cubre el ventilador.

Para terminar, he aquí otra foto del cacharro en su integridad.

Os podéis imaginar que la concepción, el diseño, el desarrollo, la construcción y el acabado de semejante armatoste habrá ocupado un número ingente de horas a los tres fans del “Loco J” y el aparato en cuestión es descrito por los profesores del centro como una “creación típica de nuestros alumnos”. Es una lástima que, por escrito, no podamos saber si esto lo dicen con orgullo o resignación

En el mejor de los casos, puede que hayan obtenido una calificación brillante por idear semejante engendro, (sobre todo si el profesor que puntua es el dichoso "Loco J"), pero siempre hay que escuchar el resultado real. Yo ya lo he hecho y -la verdad- suena a "clavicordio trasnochado"

Pero, aunque sonara de maravilla, y volviendo a la “navaja” de marras (la proposición más simple es la correcta), ¿cuál es la verdadera utilidad de este invento si su fabricación precisa una inversión de tiempo casi mayor que el aprendizaje elemental de la técnica necesaria para tocar la guitarra?

¿Con qué velocidad es capaz de pasar de un extremo a otro del mástil? -os preguntaréis. No es capaz. Sólo toca 29 notas en los primeros cuatro trastes del mástil.

Pero hay más preguntas a las que no tenemos respuesta: ¿Puede este bicho hacer ligados? ¿Y glissendos? ¿Y “tapping”?

¿Es capaz de invertir acordes o simplificar la digitación de un tema por su cuenta?

Mejor no seguir por este camino...

Felicidades Jason Lawrence, Turner Howard y Susan Knueven (gloriosos creadores del invento). Desde el día de hoy, “La máquina guitarrista Loco J” ha entrado a formar parte de la galería de gloriosos inventos cerro-ubedianos de THE “CHACHO” CONCEPT.

Me voy a tocar la guitarra un rato hasta que se me pase el ataque de risa…

servido por jurfendu 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

yeyo

yeyo dijo

Hay gente pa' to. Ver para creer.

11 Julio 2005 | 01:09 AM

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