MIL GRACIAS ERNEST

Para cualquiera de los que hemos tenido que enfrentarnos alguna vez al árduo y maravilloso trabajo de escribir un guión, la obra de Ernest Lehman es un ejemplo de laboriosidad, calidad, coherencia y discrección.
Su catálogo es tan impresionante que necesitaría años para hablar de él como se merece. Pero como tengo que ganarme el pan y esto lo hago gratis, tendré que hacer un breve resumen:
El primer trabajo profesional de Lehman, un perfil del músico Ted Lewis se publicó en la revista Collier's. A lo largo de los siguientes trece años, sus relatos cortos, pequeñas novelas y artículos aparecieron en una gran variedad de revistas nacionales como Collier's, esquire, Liberty, Redbook, The American Mercury y Cosmopolitan. Algunos de sus trabajos de esa época fueron adaptados al cine y la televisión décadas más tarde.
En 1952, Paramount Pictures le llevó a Hollywood para emplearlo como guionista aunque para su primer trabajo fue cedido a la MGM, donde escribió "Executive Suite" para Robert Wise. Inmediatamente después regresó a la Paramount donde colaboró con uno de los mayores genios de la escritura cinematográfica de todos los tiempos: Billy Wilder. Ambos escribieron -junto al autor de la pieza original, Samuel Taylor- el guión de "Sabrina" que les valdría un Globo de Oro y la primera candidatura al Oscar de Lehman.
Después de este exito escribió "El Rey y yo" para la 20th Century Fox basándose en el musical de Rodgers y Hammerstein. Además de su segunda candidatura al Oscar, este guión le proporcionó su segundo premio de la Asociación de Guionistas.
En 1954, Ernest Lehman comenzó a trabajar en un proyecto para la MGM llamado "The Labor Story". Pero pronto abandonó ese proyecto en favor del guión de "Marcado por el odio", basada en la autobiografía de Rocky Graziano, campeón mundial de pesos medios de boxeo. Dirigida por Robert Wise la película supuso el lanzamiento como estrella de su protagonista. Un esplendido Paul Newman.
United Artist le reclamó en 1956 para realizar el guión de uno de sus propios cuantos "Chantaje en Broadway" dirigida por Alexander Mackendrick. Lehman tuvo que abandonar el proyecto por enfermedad y Clifford Odets terminó el trabajo.
De nuevo en MGM, Lehman abandonó un proyecto personal para escribir "The wreck of the Mary Deare" para Alfred Hitchcock pero el proyecto entró pronto en vía muerta. Consumido por la parálisis creativa, Lehman le dijo al maestro: "Quiero hacer una película de Hitchcock que acabe con todas las películas de Hitchcock: con fascinación, ingenio, excitación, movimiento, grandes escenas, gente normal e inocente atrapada en grandes proezas...". Entre pensativo y somnoliento, el cineasta le dijo: "Siempre he deseado filmar una persecución por las caras esculpidas del monte Rushmore...".

Acababa de nacer "Con la muerte en los talones", considerado por guionistas y cineastas de todo el mundo como uno de los mejores guiones cinematográficos jamás escritos (cuando el cine de suspense y "acción" era Cine con mayúsculas). A la sombra de la magnificencia de aquella escena, Lehman y Hitchcock empezaron a idear personajes inolvidables como el del malvado Van Damme y secuencias tan impactantes como la del asesinato en la ONU o la de la avioneta que acogota a Cary Grant.
Estrenada con éxito "Con la muerte en los talones", a Lehman le llovieron todo tipo de ofertas. Lejos de encasillarse, tras escribir "El premio" para Mark Robson, eligió dos musicales que multiplicaron exponencialmente su leyenda -"West Side Story "(1961) y "Sonrisas y lágrimas" (1965), ambas de la mano de Robert Wise- y el complicado reto de adaptar la obra maestra de Edward Albee "¿Quién teme a Virginia Woolf?" (1966), que también produjo y para la que eligió a un meritorio con talento llamado Mike Nichols.
Su regreso al musical se produjo en 1969 con "Hello Dolly!". Entre 1970 y 1972 escribió y dirigió "El lamento de Portnoy" que le valdría de nuevo el reconocimiento de toda la profesión. Luego, y por agradecimiento al hombre que le sacó de ese anonimato y le ayudó a crear su mejor guión, Lehman atendió en 1974 la llamada de un Hitchcock en plena vejez. Se trataba de urdir una adaptación que se convertiría en "La trama" (1976).
Tras escribir "Domingo negro" para John Frankenheimer, Lehman se dedicó mayoritariamente e escribir libros y adaptaciones para teatro y Televisión.
Candidato al Oscar en cuatro ocasiones, Lehman hubo de esperar al año 2001 para recibirlo. Fue un premio honorífico a su trayectoria y se lo entregó Julie Andrews, protagonista y artífice de uno de sus mayores éxitos. "Acepto este honor", aseguró entonces, "en homenaje a todos los guionistas de Hollywood, que tantas veces hemos sufrido el anonimato".
En una época en que todo el que participa en una película aspira al estrellato, echaremos siempre en falta a una persona de tantísimo talento y tan discreto ego.
Mil gracias Ernest...
Sólo hay una cosa que me moleste más que no ser tomado en serio: que me tomen demasiado en serio.
nacu dijo
Maravilloso resumen. Noticias como estas hacen que recuerde porque llevo tanto tiempo sin entrar en una sala de cine, o porque cojones tuvo que hacer Sidney Pollack nuevamente "Sabrina".
8 Julio 2005 | 06:46 AM